domingo, 25 de febrero de 2007

EL HOTEL DE INMIGRANTES DE BUENOS AIRES, ARGENTINA

www.ellitoral.com De Raíces y Abuelos
Un homenaje a quienes apostaron para el país

Museo Nacional de la Inmigración. Este espacio que funciona dentro del antiguo Hotel de Inmigrantes pretende rendir homenaje a quienes hicieron patria sin haber nacido en ella y servir de fuente de interpretación del fenómeno migratorio.

Mariana Rivera.

Tal como lo habrán sentido nuestros antepasados cuando llegaron al puerto de Buenos Aires, después de una larga travesía a través del Atlántico, aquel monumental edificio provoca en el espectador una profunda emoción. Cuando uno está por ingresar al museo que funciona en el antiguo Hotel de Inmigrantes -ubicado en Dársena Norte, en Buenos Aires- causa impresión atravesar aquellos jardines que en su momento recorrieron hombres, mujeres y niños que dejaron sus orígenes para procurar el bienestar, escapar de la guerra o simplemente lanzarse a la aventura en América.

Fue la primera imagen que tuvieron los inmigrantes cuando llegaron a la Argentina y actualmente el museo permite a los visitantes retroceder en el tiempo y poder vivenciar -a través de objetos y fotos expuestos- cómo ocurrió su llegada, el desembarco y los días que vivían allí alojados, esperando continuar viaje al lugar donde radicarían su residencia definitiva.

Inaugurado el 26 de enero de 1911, durante el gobierno de Roque Sáenz Peña, fue considerado "el hotel definitivo", ya que en Buenos Aires había otros hoteles para inmigrantes desde 1825 -como el de la Rotonda o Panorama de Retiro, situado donde hoy está la Estación del Ferrocarril Mitre-, algunos de los cuales habían sido asilos que ofrecían los monjes recoletos o los jesuitas.>

El hotel fue uno de los primeros edificios de hormigón armado de Buenos Aires y uno de los más grandes que se hacía con ese sistema. Además, tenía en cuenta novedosas medidas sanitarias para la época, de manera de evitar enfermedades entre sus hospedados. La clave era permitir una correcta limpieza y ventilación del lugar, de manera que las paredes de los dormitorios (cuatro en total, con una capacidad de 250 camas cada uno) no llegaban hasta el techo ya que en la parte superior tenían ventanas para airear las habitaciones. Otras cuestiones que promovían la limpieza era que las paredes estaban azulejadas (con una especie de mayólica, otra novedad para la época), motivo por el cual se podían limpiar bien, y las camas tenían lonas y no colchones, de manera que era un sistema más fácil para sacar y limpiar.

Todas las nacionalidades y credos

Los inmigrantes comenzaban su travesía cuando partían de sus pueblos de origen al puerto más cercano, desde donde tomaban un barco hasta el de Buenos Aires. Gentes de todas las nacionalidades, razas y colores podían hospedarse en el hotel de manera gratuita.

Desde 1857 hasta 1920, Argentina fue el segundo país de América que recibió mayor número de inmigrantes, y sólo fue superada por Estados Unidos. Dos nacionalidades que se destacaron numéricamente en este torbellino inmigratorio fueron la española y la italiana. De los 5.481.276 inmigrantes llegados en este período, 2.341.126 correspondió a italianos y 1.602.752 a españoles. En orden decreciente, le siguieron franceses, judíos, austro-húngaros, alemanes, árabes, suizos, portugueses, belgas y holandeses.

Tenían que esperar cinco días antes de desembarcar porque debían ser revisados para constatar que no tuvieran enfermedades contagiosas o no fueran inválidos, dementes o sexagenarios, según indicaba la legislación vigente. También se controlaba la documentación exigida para el ingreso al país y los equipajes que traían.>

Aquel 26 de enero de 1911 arribaron los dos primeros barcos con inmigrantes, uno con 166 personas a bordo, que pudieron desembarcar, pero el otro tenía 1.387 personas, que en su mayoría estaba afectada por una enfermedad, que era desconocida para el país. Por este motivo -y tal como sucedió en otras oportunidades- esas personas fueron pasadas a otro barco más pequeño y llevadas a un lazareto, una especie de lugar apartado, en la Isla Martín García. Sólo pudieron llegar a la Argentina continental cuando estuvieron curados y, si no, eran deportados.

Si en los controles se constataba que estaba todo bien, los pasajeros podían desembarcar y, a partir de ahí, elegían si se iban a alojar por un tiempo en el hotel -por reglamento podían estar cinco días, pero a veces la estadía se extendía por enfermedad o no conseguir un empleo adecuado-, si se iban a arreglar solos en la ciudad de Buenos Aires, o partirían al interior del país para trabajar.>

Servicio gratuito

El Hotel de Inmigrantes tenía una capacidad para que pudieran dormir 3.000 personas y era atendido por 1.000 empleados. Sin embargo, en 1914 sus instalaciones se vieron desbordadas como consecuencia de que muchos huyeron de Europa cuando se desató la Primera Guerra Mundial.

Argentina fue uno de los países que recibió gran cantidad de familias "de golpe", que ingresaron por el puerto de Buenos Aires. Por este motivo, en el hotel debieron colocarse camas en los pasillos y aprovechar los salones de usos múltiples como dormitorios, en donde llegaron a alojarse unas 4.000 personas.>

Después de registrados en el hotel, los inmigrantes podían acceder a los servicios que se les brindaban: una sucursal del Banco Nación, una estafeta postal y una sucursal de correos y telégrafos, para comunicarse con sus familias o para pedir a alguien del interior del país que los fuera a buscar.>

Además del alojamiento, tenían desayuno, almuerzo, merienda (para los niños) y cena. En el comedor -que funcionaba en la planta baja-, se organizaban turnos para los varones y otro para las mujeres, que se alojaban en menor cantidad porque -por lo general- en los barcos llegaban los hombres y, luego de que conseguían trabajo y se afincaban, mandaban a buscar a sus familias.>

Durante la estadía, hombres y mujeres podían capacitarse gratuitamente para obtener un trabajo. A las mujeres se les enseñaba a cocinar con los alimentos básicos que había en el país: maíz, trigo y carne de vaca (no estaban acostumbrados a comerla), además de recibir capacitación sobre otras "tareas femeninas" como costura, bordado, sombrerería o enfermería.>

Los hombres recibían instrucción sobre las tareas rurales, a pesar de que eran agricultores, porque la geografía europea no era la misma y el trabajo era diferente. Sin embargo, otros no habían visto nunca la tierra ni sabían nada de este trabajo.>

En sus países de origen, solían utilizar a los bueyes como animales de tiro por ser muy fuertes. Pero este animal no era el que mejor se adaptaba al campo argentino y por eso debieron aprender a usar y montar el caballo, tanto como medio de locomoción como para animal de trabajo. Aprendieron a ensillarlos usando un caballo embalsamado que había dentro del galpón, además de la utilización de las herramientas para el trabajo en el campo.>

Otros beneficios

El Hotel de Inmigrantes contaba con un hospital propio, en un edificio cercano, equipado con elementos muy modernos para la época. Atendía, fundamentalmente, a las personas que padecían las consecuencias del largo viaje hasta el puerto de Buenos Aires, como por ejemplo, la mala alimentación o las penurias propias de la travesía. También atendía las necesidades sanitarias de los empleados de la Dirección Nacional de Inmigración.

Los hombres inmigrantes salían a conocer la ciudad de Buenos Aires y se encargaban de hacer los trámites necesarios para trabajar en el país, pero las señoras se quedaban en el salón de usos múltiples, compartiendo charlas con las otras mujeres y cuidando a los niños. El hotel les proveía de camiones y colectivos que los llevaban a tomar el tren para dirigirse a los lugares donde iban a conseguir trabajo, generalmente en el interior del país o de la provincia de Buenos Aires.

Entre el personal que trabajaba en el hotel había traductores de todos los idiomas. Además, los inmigrantes sólo tenían que lavar sus ropas en los lavaderos que había en uno de los pisos, ya que en el resto de los servicios eran atendidos como si fuera un hotel de turismo, aunque no lo era.>

El antiguo Hotel de Inmigrantes dejó de funcionar en 1950 por falta de movimiento migratorio, ya que sólo llegaban familias de los países limítrofes y oriundas de otras provincias argentinas, motivo por el cual no tenía sentido mantener el hotel del puerto.>

Un edificio con historia

Para Marta Starkman, licenciada en Turismo, trabajar como guía del Museo Nacional de la Inmigración significa hacer un permanente homenaje a quienes un día decidieron dejar su tierra natal, como lo hizo la familia de su padre, de origen ruso.

"Trabajar acá para mí es bastante fuerte porque mi padre estuvo en el hotel cuando tenía ocho meses. Venían de Rusia, del viaje más largo que había, no porque la travesía lo fuera sino porque no todos tenían un puerto cercano para subir a un barco. Además, los viajes no eran muy buenos y, cuando llegaban, entre el hospital y las comidas del hotel se componían y se mejoraban físicamente", aseguró a De Raíces y Abuelos.>

Junto con Adrián Ceratto, licenciado en Historia, tiene a su cargo brindar toda la información sobre el proceso inmigratorio de nuestro país que requieren los visitantes del museo -hasta cuatro escuelas por día-, además de acompañarlos en la recorrida por la planta baja del lugar, que se ofrece gratuitamente.>

Marta explicó que "los restauradores trataron de conservar todo lo original del edificio, que en 1990 fue declarado Monumento Histórico. Se hizo un museo sólo en la parte del hotel pero todo el predio era un complejo donde se alojaban los inmigrantes, que tenía un hospital, un depósito de equipaje y el desembarcadero". También mencionó que "el boom de la inauguración del museo fue en 2000 con Casa FOA, que organizó su exposición y aportó muchos elementos que pertenecieron a los inmigrantes".

Los arribos al puerto

En el museo se encuentran dispuestos paneles donde se pueden leer historias de vida de quienes estuvieron en el Hotel de Inmigrantes, además de diferentes sectores que muestran los objetos donados por ellos o sus descendientes. La guía Marta Starkman aseguró que "con mucho agrado dejan valijas o ropa porque para ellos es muy emotivo que estén en el lugar que primero pisaron cuando llegaron al país. Periódicamente, se van cambiando los elementos expuestos porque se hacen muchos encuentros de colectividades. El gran evento en el que participan todos es la Fiesta de las Colectividades, que se hace en octubre. Cada una presenta su stand de comidas y se ofrece un gran espectáculo musical, que suele ser muy emotivo con esta escenografía (en alusión al hotel)".

Dentro del museo se encuentra ubicada una oficina del Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos (Cemla), de la Congregación de los Misioneros de San Carlos Scalabrinianos. Ofrece una base de datos sobre los arribos sólo al puerto de Buenos Aires, pertenecientes a la Dirección Nacional de Migraciones, entre 1882 y enero de 1931, ya que no existen registros de llegadas a los puertos de La Boca, Rosario y Bahía Blanca.>

La base de datos puede ser consultada por apellido y se otorga el certificado correspondiente, que tiene un valor de 3 pesos, aunque hay registros faltantes como consecuencia al deterioro o pérdida de los libros. Los arribos entre 1829 y 1869 pueden ser consultados en el Archivo General de la Nación, Leandro N. Alem 246, y los posteriores a 1931, en la Dirección Nacional de Migraciones, Oficina Certificaciones, Hipólito Yrigoyen 951
El Hotel en la actualidad

La Dirección Nacional de Migraciones posee su base de datos de las personas que llegaron la Argentina y en qué barco y desde dónde vinieron.

También hay información sobre la edad que tenía al llegar, su estado civil, profesión y religión. Por ahora, la base cuenta con unos 3.700.000 registros de arribos ocurridos entre 1882 y 1927, aunque sigue ampliándose.

Declarado Monumento Histórico Nacional en 1990, el hotel resulta un lugar más que emotivo para ir a buscar nuestras raíces. Después de todo, allí pasaron sus primeros días en la Argentina la mayor parte de los inmigrantes que llegaron entre 1911 y 1953, año en que cerró.

Pero esto es sólo el anticipo de un proyecto más ambicioso: la inauguración del Museo Nacional de la Inmigración (prevista para octubre) a la manera del que está en Ellis Island, Nueva York.

"Recuperar este edificio es recuperar la historia argentina. Casi no hay persona en el país cuyos cuatro abuelos sean argentinos. En principio, el museo funcionará en la planta baja, pero la idea es reciclar todo el edificio sin alterar su aspecto original. Mientras, habrá exposiciones sobre la historia de la inmigración, los inmigrantes en el interior y trajes de colectividades, entre otros temas. También habrá puestitos con especialidades de cocina de cada colectividad", adelanta Jorge Ochoa de Eguileor, consultor coordinador del Programa del Complejo Museo del Inmigrante.

Allí es donde se puede consultar la base de datos de la Dirección Nacional de Migraciones. Elaborada por el Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos, reúne 3.700.000 registros de inmigrantes que entraron al país por vía marítima entre 1882 y 1927.

Fue preparada con los datos de material histórico de la Dirección, que incluye libros de desembarco, expedientes y listas de pasajeros. Los datos que incluye son apellido, nombre, nacionalidad, estado civil, edad al arribar, profesión, religión, puerto de embarque, nombre del barco, fecha de llegada y, en algunos casos, cómo se componía su grupo familiar.

Y los que no encuentren a sus familiares en la lista, aún se está ampliando, pueden descubrir un edificio que guarda miles de historias de esos que llegaron a la Argentina en busca de una vida mejor.

10 comentarios:

nemesio dijo...

hola vivo en viña y conozco una flia zapico, mi otro motivo es si me puedes ayudar a ubicar la entrada de mi padre y abuelos a argentina desde españa, estare atento a tu contestacion
un abrazo
nemesio
denerva49@yahoo.es

FILI dijo...

Muy emotivo lo tuyo se hacían cosas muy buenas en eso años en Argentina....me guataria que me digas ya que el link de las entradas a Bs As me falla si tienes otra para yo poder saber la fecha de arribo de mi abuelo Patricio Iribarren a esta con tiempo claro ...sergioteescribe@yahoo.com gracias

paola dijo...

hola! vivo en malaga pero soy argentina, y necesito saber como hacer para poder ubicar la entrada de mi abuela italiana en argentina. me urge esta info asi como saber de mis parientes italianos q hay ahun en napoles. esperare atenta tu contestacion. gracias
paola
paola7605@hotmail.com

Juan Pablo dijo...

A todos los que preguntan para saber cuando y como llegaron susabuelos tienen que que preguntar en CEMLA (centro de estudios de migraciones de Latinoamérica). Hay que pagar un costo mínimo queda en Puerto MAdero o busquenlo por la web.
Lamentablemente un 1/3 de los registros se perdió (ahi estaba el de mi abuelo). Suerte

Juan Pablo

Carlos dijo...

Que bueno que han organizado esto..
mi bisabuelo se llamaba Carlos Penilla..e ingresó a Argentina aprox en 1880...proveniente de la region de Cantabria en España..pero no pude encontrar
registros de su entrada

efersu dijo...

Ante todo enhorabuena por tu página.
Tenemos en común el amor a nuestros antepasados.En casi todas las familias asturianas tenemos ahí familia, yo por parte de mis abuelos paternos, pero me quedé huerfana de muy niña y no tengo muchas referencias.
Precisamente hoy, en La Voz de Asturias sale un comentario referente a tu bisabuelo.

Un abrazo desde Madrid,
María Elena

susana mabel biurrarena dijo...

necesito saber si mi bisabuelo francisco biurrarena y mi bisabuela estuvieron en el hotel a partir de 1880, y si mi abuelo francisco antonio biurrarena tambien.gracias.susana biurrarena

graciel-a dijo...

nesecito saber la fecha en que mi tatarabuelo llego a la argentina y con quien entro a buenos aires su nombre era roque giambuzzi de italia deade ya mil gracias

Mónica Muñoz dijo...

Hola, Juan Pablo:
Muy agradecida por la publicación de este artículo. Si te interesa el pasado, tal vez te interese su conservación.
Te invito a visitar el blog www.archivosargentinos.blogspot.com
Y el grupo de facebook
http://www.facebook.com/group.php?gid=49612002755
dopnde verás que estamos tratando de defender el archivo del Hotel de Inmigrantes
Cordiales saludos, Mónica Muñoz

Samanta Carolina Acevedo dijo...

Hola alguien sabe cuál fue el primer hotel de capital federal?